domingo, 19 de noviembre de 2017

LA IZQUIERDA Y LOS PACTOS


Uno de los problemas con los que suele encontrarse la izquierda en nuestro país es su dificultad para alcanzar pactos y, rubricados estos, los escollos que atraviesa para mantenerlos.

Aquí, en El Puerto, el tripartito se rubricó pronto, pues sus integrantes (PSOE, Levantemos e IU) necesitaban hacerlo para que no lograra la alcaldía la lista más votada, la del PP. El odio (si queremos dejarlo más políticamente correcto, la aversión) es un sentimiento que sirvió para una primera fase, la de obtener el poder, pero que viene resultando insuficiente para el ensamblaje posterior de una gestión que se extienda más allá de la simple referencia de haber imposibilitado un ejecutivo de derechas.

El alcalde, David de la Encina, echó a Levantemos cuando el acuerdo no había alcanzado el año por las trabas que los ediles de esta formación presentaban al parking de Pozos Dulces (aunque hay que suponer que obstaculizaron también otras gestiones que no trascendieron). Fue el capítulo inicial de esa contrariedad a que me refería en el inicio del escrito. Creo que el alcalde se precipitó y que los concejales de Levantemos pudieron, por su lado, poner las cosas más fáciles (de tanto jugar de farol en las partidas plenarias la expulsión les ha abocado a mostrar cara de póker).

Las quejas que IU manifiesta sobre el devenir de un ejecutivo ya en minoría suponen la segunda parte de las hostilidades. Cada vez que se difunden informaciones sobre las discrepancias de los socios de gobierno pierden votos los dos. Hasta el Foro Social, cual buena madre preocupada por el descarriamiento de los hijos, ha llamado a una reconciliación que evite, piensa la entidad, nada sospechosa de conservadurismo, “que no volvamos a contar con un gobierno progresista y social durante muchos años en El Puerto”.


Y es que la cuestión estriba en si David de la Encina, tras Moresco y Candón, acaba como el tercer alcalde al que desaloja el Plan de Ajuste, dejando un escenario despejado para los populares en una ciudad cuyo electorado les es sociológicamente favorable y que, tras la experiencia, no distraería sus fuerzas en abstencionismos suicidas ni experimentos farmacéuticos.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
19 de Noviembre de 2017 

domingo, 5 de noviembre de 2017

LA ÚLTIMA NEURONA


Estos compases iniciales de Noviembre, siempre trémulos, ultimo el poemario en homenaje a mi madre. O eso supongo, pues he creído haberle dado término ya alguna vez y me adentro de nuevo en él, surcando caminos que la tristeza angosta, pisando la tierra esquiva de la melancolía.

He tardado más de dos años y medio en decidirme a redactar esta columna: desconocía cómo hacerlo de modo que la honrara en toda su dimensión. Sigo sin saberlo pero he asumido que nunca se me antojará suficiente lo que le escriba, que nunca rozará, siquiera, su excelencia, por lo que entiendo pertinente dejar ahora el humilde testimonio de estas palabras.

Yo a mi madre, al igual que a mi padre, no les recuerdo nunca porque para recordar es necesario haber olvidado previamente y en mí laten con un impulso simultáneo al de mi consciencia.   

Al igual que sucedió con la desaparición de mi padre, la muerte de mi madre inauguró otra parte en mi vida, un tiempo signado por el hecho de ser siempre menos dichoso que el precedente, cuando ella estaba y la solidez de esa certeza parecía tan natural como la sucesión de los días y las noches o la inercia con que los años se enlazaban en el calendario. Aquel fatídico 9 de marzo de 2015 marcó la referencia cronológica de mi existir: antes, después. No desearía ella, desde luego, esta singularidad, pero así son las cosas y así es justo que se sientan. Su ausencia se erige como una herida que no espera en este mundo el consuelo de la cicatriz, pues la sangre ni crea una frontera para sí misma ni pretende coagularse sobre su propia memoria.

Cuando tiendo la vista al horizonte mis ojos acaban buscándola, multiplicándose. Peregrinos por el cielo se me llenan de preguntas. Convencido estoy de que, si llega a atacarme la enfermedad del alzheimer, ese aliado de la nieve oscura del olvido, habría una neurona, al menos una, que resistirá al mal: en esa postrera conexión terrena palpitaría la imagen de mi madre. Allí se mantendría hasta enlazar con la realidad celestial, más firme en cuanto infinita, en cuanto el presente sea el único tiempo posible, mágico e invulnerable.


Francisco Lambea
Diario de Cádiz
5 de Noviembre de 2017

domingo, 22 de octubre de 2017

DIMENSIONES DE LA LLUVIA


No soy una persona dada a hablar de la meteorología: con las excepciones que se produzcan, me parece que se limita a calor en el verano y frío en el invierno y me sorprende la persistencia con la que protagoniza numerosas conversaciones cuando hay otros temas más atractivos y variables para el diálogo. Pero reconozco que esta semana sí estaba pendiente de la llegada de la lluvia. Hacía mucho que no se la distinguía y cayó al fin, como saludando al miércoles recién nacido, mientras la ciudad se aprestaba al descanso, para ir después ensañándose en su fluir.

La lluvia suele invocar la infancia, acercarnos a cierta comunión con la tierra, recordarnos que somos parte de la naturaleza y que, nos guste o no, nos sometemos a ella, a veces incluso terriblemente. El agua siempre reviste algo de purificador y prístino y, según las circunstancias, hasta llega a resultarnos grata, inspirarnos la felicidad de contactar con la entrega que las nubes hacen de su misterio.

En una perspectiva menos lírica, lo cierto es que la derivación en diluvio reveló de nuevo los problemas que El Puerto acostumbra a padecer en dichos lances. También el debate se mantiene: ¿en qué medida la actuación pública posee la capacidad de desempeñarse más eficazmente ante estas situaciones y en cuál nos encontramos frente a imponderables contra los que poco consigue hacerse? De nuevo el estado de las alcantarillas ha centrado parte de la controversia.


Creo que en lo ocurrido el pasado miércoles nos hayamos con que, de un lado, sí es posible hacer más y con que, de otro, hay fenómenos naturales cuya fuerza se sobrepone a la previsión, pero hay un aspecto en el que la responsabilidad se dilucida con más claridad: la diligencia posterior a las precipitaciones. Medio Ambiente ha puesto en marcha un dispositivo especial de limpieza que elimine restos de arena y fango en calles del centro como Larga, Misericordia o Ganado. La medida llegaba tras las quejas de los comerciantes, quienes, escoba y fregona en ristre, lamentaban una presunta dejación municipal de funciones, lo que invita a pensar que la intervención debió ser más pronta.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
22 de Octubre de 2017

domingo, 8 de octubre de 2017

CON LA CARTA MAGNA


La democracia española vive estos días, con el intento de secesión de Cataluña, los momentos más graves desde el 23-F. La coyuntura resulta tan delicada que sorprende que algunos no parezcan ser conscientes de ella y que otros defiendan tesis insostenibles, considerando que el derecho a decidir de unos pocos es más justo que el derecho a decidir de todos.

Dejaré que los próximos acontecimientos me permitan formarme una opinión más rotunda sobre la eficacia de la estrategia de Mariano Rajoy, aunque, en todo caso, está haciendo lo que tiene que hacer un presidente del Gobierno de España: plantar cara a quienes buscan una Cataluña independiente.

Lo que sí concluyo es mi juicio positivo sobre el apoyo de Ciudadanos al Gobierno (se estará o no de acuerdo con Rivera, pero las ideas las tiene claras) y mi crítica a las posiciones de los dos principales líderes de la oposición: el socialista Pedro Sánchez y el podemita Pablo Iglesias. Resulta lamentable que ambos, movidos por el afán de procurar el desgaste del gabinete de Rajoy a cualquier precio, continúen empleando la palabra “diálogo” para con quienes, encabezados por el presidente de la Generalidad, Puigdemont, protagonizan un acto golpista. ¿Pueden explicar con precisión, más allá del lirismo del término, qué hay que dialogar entre dos posturas antagónicas, la de los constitucionalistas y la de los independentistas, cuando además sólo una, la de los constitucionalistas, viene del brazo de la legalidad, explicar qué clase de izquierda es aquélla tan proclive a escuchar a movimientos defensores de la teoría más reaccionaria posible, la que reclama quedarse el dinero para sí desatendiendo cualquier principio de solidaridad?


Quiero reflejar también que quienes se han concentrado en la Plaza Isaac Peral con banderas constitucionales de España y quienes lo hacen, en tantos y tantos lugares del país, en contra de la segregación catalana no son fascistas. Tildarlos de tales sólo puede provenir de la ignorancia o de un sectarismo que no condena dictaduras como la cubana o la venezolana y pretende después ofrecer lecciones jurídicas.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
8 de Octubre de 2017

domingo, 24 de septiembre de 2017

VALORES DEPORTIVOS


El Teatro Municipal Pedro Muñoz Seca acogerá el 23 de Noviembre el acto de entrega de los Premios a los Mejores Deportistas Portuenses del bienio 2015/16. El pasado jueves el jurado, del que formo parte, se reunió al efecto en el Hotel Monasterio San Miguel (fue un cambio, pues los últimos encuentros se producían en el Hotel Santa María, y me acordé de su director, Francisco Quirós, recientemente fallecido).

Reservándome el veredicto, pues todavía no es el momento de darlo a conocer, y para eso acostumbramos a ser serios los miembros del tribunal, me apetece escribir sobre la brillante representación con que cuenta el deporte en nuestra ciudad. Aunque la demografía no resulta excesiva, El Puerto dispone de nombres insignes incluso en modalidades que no registran alto número de federados, como la hípica, el tenis, el judo, el ciclismo o el boxeo y hay instituciones que constituyen una referencia provincial, como el Judo Club Tadeo, el Club de Rugby Atlético Portuense o el Club de Baloncesto Portuense. Precisamente hoy, y tras cuatro años sin hacerlo, otra entidad señera, el Racing Portuense, vuelve a competir, a las puertas de celebrar, en 2018, el 90 aniversario de su nacimiento.

Es necesaria una apuesta más decidida del Ayuntamiento y de la Junta de Andalucía para la mejora de infraestructuras, compromiso que urge en el fútbol, donde los técnicos de la concejalía hacen maravillas para confeccionar los cuadrantes de entrenamientos.

Además, y con independencia de los resultados competitivos y de lo saludable del ejercicio frente al sedentarismo, la disciplina deportiva es muy interesante para la vida cotidiana. Valores como los del esfuerzo, la superación constante o el respeto y solidaridad para con el otro se aprecian fácilmente y se asimilan para el resto de ámbitos, en los que a veces se echa en falta una mayor abundancia.

Ese día 23 el Teatro volverá a vivir una noche entrañable, en la que se premiarán los logros, el trabajo y la ilusión de muchos jóvenes y no tan jóvenes, una labor que también distingue a estamentos colaboradores, como el arbitral o el técnico.


Si puede, acuda.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
24 de Septiembre de 2017  

domingo, 10 de septiembre de 2017

UNA MEMORIA SOCIAL


El pub Milord cerraba sus puertas la tarde del pasado jueves. En su discreto emplazamiento, esa parte final de la calle Larga que siempre parece exiliada del bullicio que gozan otros tramos de la vía, se ha mantenido durante 40 años una empresa donde siempre se atendió desde la maestría profesional y personal.

Iniciada la actividad con tres socios, dos acabaron, bastante tiempo después, marchando: Antonio Villar en busca de otro sector económico y Antonio Márquez para disfrutar una jubilación más que merecida, quedando Juan Franco al frente, en solitario, estos últimos años. Mantienen una buena relación, cosa que no siempre sucede tras haber compartido negocio, mérito aún mayor en uno tan exigente y que demuestra la alta calidad humana de quienes lo defendieron detrás de la barra.

Con el adiós de Milord pasa también al archivo parte de la vida portuense de cuatro décadas. Establecimientos de este tipo encierran una memoria de la sociedad que no acostumbra a atesorarse bibliográficamente; queda  impresa sólo en los corazones y se borra cuando éstos cierran sus páginas. Si hubiese museos de bares que ofrecieran grabaciones audiovisuales, nuestros sucesores conocerían mejor el pasado (cuáles eran las inquietudes de la gente, cuáles sus esperanzas, aficiones o rechazos) de lo que consiguen revelarles los de libros, cuadros o vestidos.

Estos días muchas personas recuerdan en las redes sociales experiencias vividas en Milord. Encuentros familiares, celebraciones diversas, amores que comenzaron a edificarse, charlas con amigos que ya no están, infinidad de actividades culturales… Milord era parte del centro histórico y de todo El Puerto de Santa María, una firma conocida en el entorno que se integraba de modo entrañable, natural, en su paisaje. 


Se me hará extraño pasar por esa esquina de Larga con Santo Domingo, desde donde tantas nostalgias afloran, y no encontrar su hospitalidad, algo que me recordará que el paso del tiempo nunca es inocente. Me consolaré pensando en que Juan protagoniza un paso profesional importante. A sus amigos nos basta con que obtenga una recompensa acorde a su capacidad de trabajo y a su honradez.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
10 de Septiembre de 2017

domingo, 27 de agosto de 2017

LA FIESTA DE LA MIRADA


José Antonio Tejero inaugura exposición el próximo viernes a las ocho y media de la tarde. El Centro Cultural Alfonso X acogerá hasta el sábado 9 inclusive su retrospectiva “Confluencias”, en la que se recogen escenas que el autor define “de gráficas y fotográficas” a lo largo de un periodo tan respetable como 25 años.

He tenido la oportunidad de contemplar los trabajos en lo que uno enjuicia como un cierto privilegio. La muestra constituye toda una fiesta de la mirada. Ser fotógrafo es, como decía nuestro comúnmente añorado Pepe Hormigo, “algo más que darle al dedo”, requiere tener una capacidad de observación que muchos hemos ido perdiendo, por razones como la falta de ejercicio, y el conocimiento técnico necesario para plasmarlo de la forma más artística posible.

Hay dos conceptos que, injustamente, suelen tener mala acepción, a bote pronto, en castellano: uno es vividor (como si no fuera hermoso vivir con intensidad, con éxtasis) y otro mirón (se suele entender como una variante de depravación sexual o una práctica de frívolo cotilleo, cuando un mirón es una persona que contempla, que gusta de analizar, de descifrar con la retina lo que el entorno le va deparando).

José Antonio Tejero es un espíritu inquieto. Esa característica le ha llevado por enclaves tan diversos como Cuba, Marruecos, México o Argelia y a componer collages digitales, buscando desplegar las aristas esquivas para el ciudadano medio, en las que él indaga lo que a otros nos es vedado. Nada fotografiable, o incluso componible, es ajeno a su Tejeojo.

Esperemos que a no mucho tardar recopile en libro su historia de la fotografía portuense, que, bajo el título “Del sol a la sal”, ha ido publicando en este periódico durante dos años (le convencí con el incontestable argumento de que pocos ingenios hay tan perdurables, en su frágil apariencia y desnuda sencillez, como un libro).


Mientras llega esa cita acudiremos el viernes a saber más de nosotros mismos merced a la magia de las imágenes, que nos permite, siquiera falazmente (o, tal vez, no), aprehender un instante, sentir que lo poseemos frente a la inercia suicida del tiempo. 

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
27 de Agosto de 2017

domingo, 13 de agosto de 2017

DE LA CÍVICOFOBIA


El Puerto no se ve afectado por la turismofobia, esa manifestación involucionista que pretende atacar una de las mayores fuentes de riqueza del país, pero sí sufre lo que yo llamaría cívicofobia, y que popularmente se conoce como vandalismo. Lo aguanta desde hace décadas, constituyendo un problema más grave de lo que parece, pues afea de continuo calles e inmuebles con grafitis absurdos cuya necedad sólo es superada por la del propio autor y supone un coste para las arcas públicas por la variada destrucción de mobiliario, capítulo en el que marquesinas, bancos, señales viarias y contenedores se alzan como principales damnificados.

El área de Movilidad y Seguridad lleva a cabo estos días un total de 750 encuestas sobre el particular. Ya les adelanto que entre las conclusiones principales se encontrarán la de una mayoritaria percepción sobre la amplia incidencia del gamberreo y la de la oportunidad de adoptar medidas sancionadoras más contundentes, eso que se inscribe bajo el concepto de mano dura y que el buenismo imperante tiende a no aplicar, máxime cuando afecta a menores, que en España, en referencia penal, es algo no muy lejano a la impunidad.

El concejal, Ángel González, ha indicado que se está elaborando un catálogo sobre grafitis. Digo yo que por eso el plazo de terminación del estudio se cifra en seis meses, pues los episodios nacionales de Galdós pueden ser inferiores en tomos a una recopilación completa de los estúpidos garabatos que nos asolan. También parece que la iniciativa ha suscitado interés en otras entidades, expectantes sobre las conclusiones del trabajo (en época de crisis el copiapega va más allá de las tesis doctorales, extendiéndose a la propia administración pública).

Confiemos, aunque sólo sea por voluntarismo, en que el documento, que se elevará a pleno, ayude a erradicar estas actitudes y consolémonos en que, en contra de fenómenos, siquiera puntuales, que suceden en otros lugares, aquí en El Puerto se recibe hospitalariamente a los turistas, que nos están regalando uno de los mejores veranos desde el inicio de una crisis que, diga lo que diga el Gobierno, aún persiste.


Francisco Lambea
Diario de Cádiz
13 de Agosto de 2017

domingo, 30 de julio de 2017

FALTA DE LIQUIDEZ


Uno de los problemas de El Puerto es la ausencia de dinero en su Ayuntamiento. En consonancia con los inicios de la crisis, allá por 2007, e invariablemente desde entonces, en el Consistorio de El Puerto nunca hay dinero. Se divisa cierta alegría financiera en municipios oficialmente más endeudados que el nuestro, pero no aquí. Hace tiempo algunos responsables políticos y técnicos se referían, fuera de micrófono, al exceso de celo del interventor de entonces, Juan Raya, como causa de los males. Pero Raya marchó a Jerez, quedó aquí una interventora y seguimos en las mismas.

La falta de liquidez o de cash o el déficit estructural presupuestario o la insostenibilidad financiera o el remanente de tesorería negativo o la deuda por habitante o el índice de morosidad, que varias formas hay de manifestar la tiesura crónica, es tan grande que los insignes profesionales que llevarán las excelencias de El Puerto por España y el mundo, presentados el pasado jueves, se consideran colaboradores: así no cobran. Ni siquiera el glamuroso título de embajadores les ha servido para percibir asignación alguna de un Ayuntamiento que, en términos monetarios, vive en la exclusión financiera institucional, sometido a una intervención del Ministerio de Hacienda que, por lo visto, resulta la envidia de los hombres  de negro de Bruselas.

La acuciante coyuntura deriva en que la asociación Anydes, que presta servicio de albergue para los más necesitados, ha tomado la decisión de no alojar a más personas en el Centro de Emergencia Social de La Florida al acumularse siete meses sin cobrar la indispensable subvención municipal. Incluso advierten del riesgo de cierre si no llega la partida.


La escasez de euros fue la causa principal de la caída de los alcaldes de la crisis, primero Enrique Moresco y luego Alfonso Candón. Si no corrige la inercia David de la Encina completará el pódium dentro de dos años. Los simpatizantes de izquierdas son más reacios que los de centro y derecha a asumir la falta de parné y un principio de la física democrática establece que si al principio no hay dinero y en el ecuador tampoco lo que no hay al final son dos elementos: dinero y votos.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
30 de Julio de 2017

domingo, 16 de julio de 2017

HOMENAJE Y AGRADECIMIENTO


La pasada semana nos dejó el empresario Arturo Palomino, una de esas personas cuyo esfuerzo ayudó a mejorar El Puerto de Santa María (las ciudades son también el resultado de sus emprendedores).

Entre sus méritos hay que citar las facilidades que otorgó para que su clientela abonara paulatinamente el mobiliario de sus casas, los puestos de trabajo creados y su compromiso accionarial y publicitario con Telepuerto. De entre los numerosos anuncios que emitió la empresa en sus catorce años de vida (desde 1993 a 2010, cuando la Junta decidió no concederle licencia de TDT, impidiéndole proseguir con sus emisiones) creo no equivocarme si apunto que el de sus establecimientos sitos en calles Cielo y Ganado fue el que más veces se reprodujo. Muchos lectores le recordarán empuñando un jamón ofrecido como regalo cuando se compraba en su negocio o evocarán con naturalidad aquel lema de “Cada cliente, un amigo”.

Su concepto sobre la importancia de la televisión local fue clara, por lo que colaboró en la conformación de un servicio público que muchos miles de portuenses echan de menos en estos tiempos en los que, pese a los loables intentos empresariales y a los plausibles esfuerzos de sus trabajadores, la cobertura televisiva de El Puerto de Santa María resulta insuficiente para un enclave que ronda los 100.000 habitantes, escasez que supone un problema agrandado si la situación se compara con la que gozan otras localidades del entorno.

La televisión local ayuda a la construcción de la identidad de las ciudades, informa a sus residentes del entorno más inmediato y genera un legado imprescindible, como se comprueba con la reciente entrega al Archivo Municipal de los fondos de la empresa, otro servicio en el haber de Telepuerto, en esta ocasión pese a hallarse extinguida.


No fui yo de los integrantes de la televisión que más contacto tuvieron con Arturo Palomino, una relación más intensa en los casos de Andrés Jiménez, Rafael Morro o nuestro siempre añorado Pepe Hormigo, pero cuando contactamos mostró la afabilidad de su carácter. Sirvan estas líneas para mi particular homenaje y agradecimiento. 

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
16 de Julio de 2017

domingo, 2 de julio de 2017

EL BUCLE DE URBANISMO


Hubo un tiempo en el que pensamos que la aprobación del PGOU era la solución de todos los males, el hito que necesitaba la ciudad para protagonizar un nuevo salto en la historia. Poco después, descubrimos el Peprichye.

Al principio nos pareció sólo un nombre raro, una denominación exótica que surgía de cuando en cuando bajo la que se esconderían simples trámites que, por desidia humana, nunca se llevaron a cabo. Creímos, cuán ingenuos, que un Plan Especial del Centro Histórico debía ser cosa menor ante un Plan General, toda vez que si se había trazado, al fin, al padre la lógica aristotélica derivaba en la cierta facilidad con que debía esbozarse al hijo pequeño. Soñamos que todo era dibujar y cantar… hasta que el Peprichye aguantó y aguantó y aguantó, como esos equipos de fútbol que no son gran cosa pero a los que no hay forma de meter un gol, de modo que te acaban empatando y hasta superando por la mínima si la fortuna les sonríe.

El concejal Ángel Quintana, que ha recalado en el Palacio de Valdivieso en el máster acelerado de gestión municipal que cursa, ha decidido hincarle el diente al Plan Especial del Centro Histórico, Peprichye, ese documento que, a fuerza de resistir en el tiempo, se ha hecho familiar hasta el punto de que los periodistas hemos conseguido conocer el acrónimo con la campechanía de quien delineara en Territorio y Ciudad.

Quintana ha contratado ahora el Plan de Descontaminación Visual y la redacción del borrador de Plan y Establecimiento de Alternativas para la Evaluación Ambiental Estratégica. Recuerda el edil que el Pepri (iremos  acortando, privilegios de las confianzas) es necesario para reactivar el casco antiguo, al hallarse éste sujeto a la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía. Ya no sabe uno si a base de planes parciales insertos en el general a modo de matrioskas se nos van a derruir definitivamente los inmuebles, sin que exista norma reglamentaria que los erija.


Y es que no hay que dejarse llevar por un optimismo infundado, especular con la luz al final del túnel administrativo: el hipotético punto y final del Pepri siempre origina un nuevo expediente. 

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
2 de Julio de 2017

domingo, 18 de junio de 2017

SECTARISMO FUERA DE LUGAR


La donación de 320 millones de euros realizada por el empresario Amancio Ortega para la renovación de equipos de diagnóstico y tratamiento del cáncer ha sido rechazada por algunas entidades, que argumentan, entre otros aspectos, la conveniencia de implantar una fiscalidad progresiva que distribuya recursos priorizando la sanidad pública.

Residimos en un país que algunos hacen tan extremo que hay quien piensa que aceptar y agradecer una ayuda privada necesaria, destinada a salvar la vida de muchas personas, resulta incompatible con defender un sistema público de salud.

Tina Fuertes, una portuense aquejada de cáncer, ha hecho viral un vídeo en el que expresa razonamientos tan sensatos como que los enfermos luchan contra el tiempo o que la acción solidaria de Amancio Ortega lleva la esperanza a quienes sufren estas patologías. Fuertes, que ha emprendido una recogida de firmas en change.org para aplaudir la postura del magnate, se manifiesta “totalmente a favor de la sanidad pública” y solicita a los críticos con la citada entrega dineraria que dejen que auxilien a los pacientes. Hay una frase que resume a la perfección una de las nociones que quiero trasladar en esta columna: “La ideología tiene que estar por debajo de la vida”. Resulta tan sencillo que sorprende que algunos, en su desaforado sectarismo, no se hayan dado cuenta.

El debate sobre la fiscalidad de las grandes fortunas siempre está abierto, más aún en tiempos de crisis como los actuales (seguimos bajo los efectos de una severa crisis aunque el Gobierno lo niegue) pero no es el único al caso. También resulta legítimo inaugurar otros, como el tipo de actividad empresarial que existiría a partir de ciertas tributaciones, qué cantidades, en la medida de sus circunstancias, destinan para luchar contra el cáncer quienes se oponen a la donación de Ortega, qué derechos se atribuyen para pontificar sobre el evidente riesgo que atraviesan las existencias ajenas o cuál sería su actitud si les ofrecieran el empleo de uno de los instrumentos regalados por el empresario en el caso de encontrarse ellos mismos directamente concernidos.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
18 de Junio de 2017


martes, 6 de junio de 2017

ACERCARSE A LA HISTORIA


Las concejalías de Turismo, Cultura y Patrimonio Histórico han puesto en marcha el proyecto de identificación de edificios emblemáticos de la ciudad, una iniciativa necesaria no sólo para los visitantes, como se pudiera, inercialmente, pensar, sino también para los propios portuenses, toda vez que el conocimiento del entorno no se adquiere de manera automática por motivos de nacimiento o residencia (a veces, y es paradoja, dichas circunstancias se transforman en hándicap, derivado de la procrastinación).

La empresa local “Cuatro Paredes” ha elaborado una primera fase de veinte carteles informativos que ya pueden contemplarse en otras tantas localizaciones y que aportan su pequeña colaboración para que esa extendida y justa impresión de que El Puerto “no se vende fuera” termine siendo un anacronismo. Conocer el patrimonio aumenta el amor por él y sirve para contextualizar nuestros escenarios cotidianos, de modo que hay que aplaudir la idea, cuyos resultados el ejecutivo quiere ampliar en las próximas fechas.

La conservación de los inmuebles, esa parte que el ayer nos lega, es uno de los grandes retos, normalmente irresueltos, de los equipos de gobierno de muchas localidades, pues esta partida requeriría un elevadísimo montante, de varios millones de euros anuales, y ese es un empeño imposible de acometer, máxime en estos tiempos, donde las arcas han de atender otros muchos conceptos, entre los que se encuentran situaciones urgentes de necesidad. Por eso resulta oportuno emprender actuaciones como esta, financieramente asequibles, así como aumentar el horario de apertura de las instalaciones puestas en valor (los turistas se quejan de toparse con las puertas cerradas más de una ocasión), y reclamar a administraciones superiores el necesario auxilio para el mantenimiento de una parte de nuestra cultura, cuyo atractivo se une en estos pagos al del litoral.


Toca esperar también que los vándalos no actúen sobre esta señalética, pues somos un enclave especialmente castigado por tales daños, que punitivamente acostumbran a salirle gratis a los graciosos en el marco de una normativa que no ataja este tipo de incivismos.  

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
4 de Junio de 2017

domingo, 28 de mayo de 2017

UNA FERIA ENTRE VECINOS



La dedicatoria de la Fiesta del Vino Fino a la ciudad de Jerez es una de las notas características de una edición que ha reducido a 73 el número de casetas

La época de crisis (por mucho que el PIB quiera inspirar lo contrario, seguimos en crisis, y más por estos alberos) ha reducido el kilometraje de las dedicatorias: lejanos los tiempos de Navarra o Santander recalamos en Jerez. Una práctica loable si se atiende al criterio que mi amigo poeta Mauricio Gil Cano acostumbra a entonar (“Vamos quedando menos y hay que quererse más”) y que ha aumentado la presencia de los caballos y del flamenco, que no es poca cosa. Por quedar menos ya hasta desciende el número de casetas (73, frente a la época en que la globalización no había hecho de las suyas y se rozaba la cifra mágica del centenar). Resta el consuelo del aumento de la densidad bajo las lonas y la consecuente facilidad para el apretamiento, que inspira cercanía.

La ofrenda nos ha dejado la imagen de la bandera jerezana ondeando frente al toro, espectáculos ecuestres y hasta a la alcaldesa, Mamen Sánchez, sacando a bailar al alcalde, David de la Encina, en el acto de inauguración de la calle (como se homenajea a Jerez, que gusta de grandilocuencias, nos hemos encontrado con una avenida en lo que antes calle era. Las placas, y el papel, lo aguantan todo). Sánchez se defendió mejor en el arte mientras que al primer edil portuense hay que agradecerle la voluntad, que también tiene su mérito y es lo que debe subrayarse cuando el duende anda esquivo. En fin, no hay forma de saber  de todo en una vida que lo mismo te pide sostener un gobierno en minoría que hacer arte con el contoneo del osario.

Subsisten los criterios distintos entre algunos periodistas y el equipo de gobierno sobre la oportunidad de retornar a las recepciones oficiales. Creemos algunos que estas citas no tienen por qué suponer coste a las arcas públicas y sirven para el estrechamiento de lazos, sin que su eliminación le solvente sus problemas a alguien. Desde el ejecutivo argumentan que es mejor dedicar ese que entienden gasto a otros conceptos y recuerdan la dureza de los tiempos. Quizá el remedio estribe en una solución intermedia, la tercera vía de siempre: una recepción a escote en la que las fuerzas vivas (políticos, empresarios, sociedad civil en general) y las resistentes a morir (periodistas) asomen en el reservado con viandas ya sufragadas, de modo que unos lleven de casa o de caseta el marisco, otros la tortillita, un tercer sector las frituras y un cuarto las bebidas.

Con independencia de dedicatorias y estadísticas varias, que algunas veces ocupan más a los periodistas que al banderero (dícese del que acude a Las Banderas), la Feria sigue siendo lo que debe ser fundamentalmente, un lugar de encuentro y ocio, en el que compartes tiempo con quienes, por unos motivos u otros, no acostumbras a compartirlo o aumentas el que ya dispones para los habituales (eso que se llama ahora “calidad de la relación”, que incluso en estas cosas se aplica el ISO 9004).


Siempre me ha llamado la atención esa costumbre de algunos portuenses de aprovechar los días de celebración de la Fiesta del Vino Fino para marcharse allende los límites provinciales o nacionales. Con las salvedades legales pertinentes y comprensibles excepcionalidades, a mí esto de utilizar los días de Feria para pirarse de El Puerto y no pisar Las Banderas me parece encerrar un puntito sosera y/o malajosillo, por mucho que nuestra Carta Magna, como corresponde, defienda la libertad de circulación. (Soy consciente de las críticas que me acarreará este párrafo, pero me apetece soltarlo. Cosas de la edad, que ya uno va callándose menos, no sea que se me caiga un ladrillo en la cabeza y queden asertos en el infausto silencio).

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
28 de Mayo de 2017

domingo, 21 de mayo de 2017

OBVIAR LA EXCELENCIA


Vivimos ahora tiempos difíciles para la lírica. Hemos vivido, siempre, tiempos difíciles para reconocer el mérito. El cocinero Ángel León admite haber pasado estos días una mala experiencia con la publicación de un reportaje en el que, injustamente, se le acusaba de maltratar a sus aprendices. En la entrevista que concedía a este periódico emplea una expresión que me parece un hallazgo, la de “burbuja emocional”. Muchas veces se necesitan este tipo de ingenios mentales, especialmente necesarios en esta zona de la geografía patria, para aislarse de las injusticias o de las pamplinas, que también hacen su destrozo pese a la apariencia inicua del nombre.

Ángel León es una de las buenas noticias acaecidas en la ciudad en los últimos años, una persona que suma, como se dice ahora, que otorga prestigio a la marca El Puerto. Frente a este hecho indudable, por ejemplo, hay a quienes les parece mal el uso que el empresario otorga al Molino de Mareas, o las condiciones de su acuerdo con la Administración, cuando lo cierto es que abona un canon por el local que regenta y que allí ha levantado uno de los restaurantes más celebrados del país (“Aponiente” acaba de ser ubicado en el puesto 36 del ranking de los mejores templos gastronómicos europeos a criterio de la Opinated About Dining, una respetada guía gastronómica internacional en la que convergen las opiniones de casi 5.000 expertos de todo el mundo sobre 16.000 restaurantes internacionales). A dichos ciudadanos les gusta más la imagen que antes ofrecía el entorno, recóndita, fangosa, con cangrejillos retozones y mosquitos aburridos entre cañaverales secos y desventrados sin posibilidad de picar a un ser humano cualquiera que se dignase a pasar por allí.


Tengo la corazonada de que Ángel León seguirá creciendo (y mira que ya ha crecido) y que continuará haciendo disfrutar a los paladares poniendo estrellas en sus platos y manteniendo y creando empleo, un factor muy importante que casi nunca se valora suficientemente a los empresarios, sobre todo por los que acostumbran a criticarles cuando ganan dinero y a sentir cierta felicidad íntima en el momento en que lo pierden.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
21 de Mayo de 2017

domingo, 7 de mayo de 2017

LA BENDICIÓN DE LAS MOTOS


Aquí están las motos, por fortuna, un año más. Indultadas por la izquierda desde que gobierna (la que les hubiera caído a los independientes si en los años del hernandismo llegan a declarar la motorada Fiesta Tradicional Municipal, lo que permite ampliar los horarios comerciales en dos horas durante los días de celebración. Ahora, silencio). A mí me parecían bien con IP, con el PP y con el PSOE y me seguirán pareciendo estupendas con quien ocupe la alcaldía en el futuro. Ni cambié en este tema ni voy a cambiar. Provocan ruido, sí, generan algunas molestias, sí, pero suponen sólo tres días al año y es mucho el dinero que dejan en la ciudad.

Quien niegue o minusvalore la repercusión económica de este fenómeno es, simplemente, un ignorante, que no debe trasladar su problema particular de desconocimiento (en su peor versión, de envidia) a los bolsillos ajenos. Además, puede resultar incluso insolidario (eximiré de este calificativo, por razones obvias, a quienes tengan que sufrir, de verdad, bastantes decibelios, no, desde luego, a quien se queja por fastidiar), pues a muchos de sus vecinos este fin de semana les arregla unos cuantos problemas financieros.

Este año se ha estrenado el Motor Circus Festival, la metáfora del cambio de voluntad reinante, que ha pasado de rechazar a los moteros, a quienes se contemplaba con la misma inquietud que la cercanía de las hormigas inspiraba en la mirada de Charlton Heston en “Cuando ruge la marabunta”, a recibirlos, aunque todavía resta formalizar la bienvenida, por ejemplo, con pancartas al efecto en cada una de las entradas de El Puerto, concepto tan sencillo como cortés y ante el que resiste la más escuálida partida presupuestaria (¡ah, esa corrección política!). También se suman a la fiesta un espectáculo de motocross freestyle y la Caravana Repsol Racing Tour.

Una de las cosas que sí está haciendo bien este equipo de gobierno, al que le hace falta espabilarse, y bastante, en otras facetas, so pena de lamentarse dentro de dos años, cuando ya sea tarde, es la potenciación de los espectáculos musicales.


Feliz fin de semana motero y a vivir, que son dos ruedas. 

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
7 de Mayo de 2017

domingo, 23 de abril de 2017

LA TERCERA VÍA



Quizá por aquello de ser la tercera vía (de cuando en cuando a la España de inercia frentista y bipolar le surge una tercera vía) Patxi López se acercó hasta El Puerto en su campaña de primarias del PSOE, en lugar de hacer lo que tantas veces nos sucede con los políticos, que se desplazan a Cádiz o Jerez y no pisan aquí, dándose por cumplidos.

Viendo las informaciones sobre su presencia en Bodegas El Cortijo, pienso que, en esa lid que mantiene con Susana Díaz y Pedro Sánchez por hacerse con la secretaría general (en realidad, los precandidatos son siete, pero los otros cuatro resultan simbólicos), no se le valora lo suficiente el haber detentado la presidencia del ejecutivo vasco, un logro bastante más meritorio en aquellos lares que el que cosecha Susana Díaz en Andalucía (y del que sus partidarios presumen continuamente, como si en esta región, donde lo que se impone es la marca casi por orden natural de los elementos, hubiese gobernado algún otro partido en democracia).

También reflexiono que lo del PSOE con las primarias es siempre un poco raro: oralmente casi todos los cargos las defienden, entregados a la voluntad de las urnas, pero, cuando el proceso empieza, a uno le parece que más de un dirigente se pregunta por qué no pueden ser presidencialistas como el PP o Podemos (los círculos de la formación morada han acabado por ser concéntricos) y dejarse de modernismos liosos y bicefalias presuntas. Al cabo, con las primarias pasa como con algunas reuniones familiares: empieza todo muy diplomático y aseado pero, a partir de un punto de la prolongada conversación, surgen unos follones que ya no se sabe parar.

Cierto es que en este contexto hay una cuestión de fondo más honda que en ocasiones precedentes, cuando el PSOE tenía segura, en el peor de los casos, una holgada segunda posición en un bipartidismo que se antojaba sistémico. Los socialistas se ven obligados a definir si se encuentran más cercanos al centro - izquierda (Díaz y López) o están dispuestos a pactar con la izquierda radical (Sánchez), alejándoles esta última opción de la socialdemocracia, ese capitalismo con remordimientos de conciencia.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
23 de Abril de 2017

domingo, 9 de abril de 2017

DE LA ANARQUÍA VIARIA


Una calle que se abre al tráfico, rodado o ciudadano, tiene algo de libertad recuperada. Por contra, cuando la paseas absorta en vallas, inmersa en su propia zanja, obligado a transitar de una acera a otra con cierta sensación de desvarío, cual caminante errático, te invade una ligera e incómoda pesadilla existencial.

La calle Larga va recobrando poco a poco su pulso, que, con las obras se ha podido comprobar, late con mayor fuerza de lo que acostumbra a parecer (es lo que tiene la cotidianeidad, que todo lo homogeneiza en su manto). Al igual que no hay prueba mejor que mandar a alguien de vacaciones para saber en qué medida es necesario en un puesto de trabajo ningún dato más irrefutable de cara a calibrar la vida de una calle que experimentar su cierre continuado.

Eso sí, la política municipal de sorpresivos cambios de sentido en algunos tramos directa o indirectamente afectados por las labores de Larga y Pozos Dulces ha provocado una suerte de autogestión (nunca mejor dicho), en una versión oriunda de “circule el que pueda”. De esta manera la calle Espíritu Santo viene experimentando una serie de repentinas alternancias en el modo en que los vehículos han de afrontar algunas de sus partes y uno piensa que si no se ha producido un accidente es por la intervención del titular nominativo de la vía.


Las obras en El Puerto duran más que en cualquier otro lugar del hemisferio occidental (la desproporción resulta aún mayor en los anteproyectos). Es una ley no escrita y ya se sabe lo establecido por el Código Civil: en defecto de ley aplicable rige la costumbre. También por ello se han parado las obras de construcción del aparcamiento subterráneo de Pozos Dulces. No se sabe por qué, pero quizá eso sea lo de menos, el caso es cumplir con la tradición. En lo que sí se ha apresurado Gyocivil es en negociar con Impulsa una ampliación del plazo de entrega, que concluye en enero de 2018. De momento, sólo una superficie arenosa y progresivamente calenturienta bajo la persistencia primaveral se ofrece a la mirada: la contemplo y, razones que se me escapan, se me viene a las mentes un spaghetti western. 

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
9 de Abril de 2017

domingo, 26 de marzo de 2017

EL PAPEL SOBRE EL TIEMPO


Hay negocios que trascienden su simple función comercial y acaban formando parte del paisaje, implicándose en la escenografía de la ciudad con una raigambre que les hace naturales en ella. Papelera Portuense abrió en 1874, un año muy convulso en la historia de nuestro país, que comenzó con un golpe de Estado del general Pavía poniendo fin a una república federal para dar paso a una unitaria bajo la dictadura del general Serrano, y finalizó con el pronunciamiento de Martínez Campos, concluyendo la Primera República e iniciándose la restauración de la monarquía borbónica. Entonces España y El Puerto de Santa María tenían muchos más problemas y sobresaltos de los que ahora padecen, aunque a bote pronto nos invadan el pensamiento las dificultades presentes.

A lo largo de cuatro generaciones, de 143 años, Papelera Portuense ha ido cambiando de ubicación, siempre en la calle Palacios, hasta erigirse en su resistencia (el papel esconde, bajo su aparente fragilidad, un don especial para sobreponerse al tiempo) como el establecimiento más veterano de la provincia en su género. Su actual propietario, Manolo Muñoz, se jubila el próximo mes y tiene la intención de vender el local. Tras más de cuatro décadas de trabajo con él se irá también una parte de la historia de los comerciantes locales (lo que ahora se llama emprendedores, probablemente porque el éxito, que en esta crisis reside en la simple permanencia, sea un objetivo más difícil de lograr que antaño).

Guardaré siempre una memoria muy especial de Papelera Portuense, pues allí tuve la emoción, por primera vez, de contemplar un libro mío en un escaparate, una imagen que quien escribe nunca olvida. Fue “Meditación de tu nombre” el poemario que, hace ya casi diez años, se ofrecía a los ojos de los viandantes y, desde luego, a los míos.

Ahora hay un rótulo que reza, con asepsia financiera, “Liquidación total”, pero convencido estoy de que total no será. Quedarán los recuerdos como banderas, o como páginas, ondeando en el tránsito de los días. Porque tanta historia, tanto esfuerzo, tantas impresiones despertadas, se han ganado el derecho a no desaparecer.


Francisco Lambea
Diario de Cádiz
26 de Marzo de 2017

domingo, 12 de marzo de 2017

EL CASTIGO DE HEREDAR


El PP ha anunciado su intención de elevar al pleno ordinario una moción en la que pedirá el apoyo del equipo de gobierno a su petición de que la Junta de Andalucía elimine prácticamente el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, uno de los más altos de España. Los populares, que señalan haber recogido 15.000 firmas de portuenses que desean la supresión de este tributo, dan un paso más en su campaña contra el disparate que supone dicho arbitrio, un sinsentido que concluye a veces en uno de los hechos más lamentables que puedan derivar de la actuación de cualquier organismo público: que una persona se vea obligada a renunciar al patrimonio que le dejan sus seres queridos por su incapacidad de afrontar el peaje pergeñado desde la propia Administración.

Quienes tienen la encomienda de defender este gravamen gustan de referirse a los que han de abonarlo como “grandes fortunas”, pero el más elemental sentido común evita situar en ese status a quienes exponen estos días su caso en los medios de comunicación: más bien encontramos a afectados de clase media, cuyos padres han desarrollado un gran esfuerzo laboral, que se topan con una coyuntura rayana en lo confiscatorio, inocentes castigados por un gobierno que sobrevalora sus bienes y les obliga a malvenderlos para afrontar tasas abusivas so pena de no quedarse con migaja alguna de lo que otros, tan amorosa y confiadamente, les entregaron. Una indefensión escandalosa y discriminatoria respecto a la situación de otros legatarios en muchas regiones del país.

Con el Impuesto de Sucesiones y Donaciones la Junta muestra una alevosa voracidad fiscal, agazapada en la constancia de que toda persona ha de morir y de que, probablemente, cederá bienes a los suyos, por lo que la entidad autonómica queda a la espera de aplicar su macabra guillotina recaudatoria. Bien haría en cambiar de criterio. Al cabo, quienes hereden acabarán con el tiempo pagando mayores impuestos al disponer de mayores recursos, merced a otras figuras y como resulta justo y lógico, pero dispondrán de plazos más bonancibles, relacionados con un concepto tan importante como el de la liquidez, y nadie les expropiará lo que les pertenece.


Francisco Lambea
Diario de Cádiz
12 de Marzo de 2017 

domingo, 26 de febrero de 2017

LA LLAMADA DE UN RETRATO


La Sala de Arte del IES Pintor Juan Lara acoge desde el pasado jueves y hasta el miércoles 8 la exposición Inflexiones, de Lola Caballero. Me encamine allí para vivir por vez primera la sensación de acudir a una muestra artística de la que uno forma parte como retratado, en medio de una decena de personas que la artista engloba con la denominación Perfiles. Además de encontrarme conmigo mismo (me dijo Lola que se decidió a pintarme por el agrado que le inspiraba la foto motivante, obra del gran José Antonio Tejero en una mañana sabatina en Puerto Sherry), disfruté de otras escenas, como ese toque enigmático que aporta un sombrero sin dueño a unos libros o la invitación al reposo epistemológico a la que te inclina, siquiera en un primer momento, el paisajismo (por alguna extraña razón un horizonte abierto parece conferirte a los brazos de la serenidad, y aquí ocurre ante Llanos del endrinal o Ruta de los Molinos II).

Con todo, y tras citar otros motivos, como un par de cuadros que reflejan el laberinto viario de Cádiz, o uno en el que nos encaminamos, desde la Plaza de España, hacia el Mercado, aquí en El Puerto, la imagen que más me sugirió fue la que recoge a su hija Silvia tapándose el rostro con una sensualidad adolescente que el pincel de su madre ha sabido captar con las solas armas de trazos y colores. En ese gesto, que te secuestra hasta el punto de abstraerte de los elementos que rodean tu lugar de observación, laten pulsiones de delicadeza y libertad.


En su intervención ante el auditorio Lola Caballero, licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, Diplomada en Restauración de Obras de Arte por el romano Instituto Centrale del Restauro, expuso que ha utilizado el término de Inflexiones para esta retrospectiva porque ha experimentado varias en su vida, suponiendo una más la muestra que nos reunía. Lo que sí resulta seguro es que quien fuera concejala portuense y delegada provincial de Cultura mantendrá la continuidad en su dedicación artística, loable empeño de hacer del mundo algo más hermoso, de intentar extraerle las significaciones que tal vez pasan inadvertidas a la mirada inicial.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
26 de Febrero de 2017

domingo, 12 de febrero de 2017

CON LA PROTESTA A OTRA PARTE


Se hace raro ver que los vecinos agrupados en la plataforma “Por un Puerto Digno” hayan decidido cambiar el escenario de sus protestas al entender más cercanas la realización de los equipamientos que exigían desde dos de las localizaciones recurrentes, de algún modo históricas: el centro de salud Pinillo Chico (solicitaban la creación de otro más en la zona) y la explanada del Monasterio de la Victoria (lugar en el que  reivindicaban la estación de autobuses, lo que ahora se denomina estación intermodal, que suena más fino y futurista). Y se hace raro, y al tiempo grato, por lo que cuesta darse en esta ciudad una alegría dotacional (de hecho, éstas aún no se han realizado, aunque parecen en vías de formalizarse, por lo que el colectivo otorga un voto de confianza).

La entidad ha señalado como próximo enclave de cuitas el entorno de la Comisaría de Policía, localización en la que demandarán al gobierno central la construcción de una nueva, en principio en la Angelita Alta, esa zona llamada a acoger alguna década de éstas los juzgados hoy bajo alquiler en el polígono industrial de Las Salinas, cerca del Venta Pesca. La entrada en vigor del Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico y su Entorno (Peprichye) es otra de las reclamaciones pendientes, aunque quizá los concienciados vecinos desecharon la idea de pancartear ante la sede de Urbanismo so pena de eternizarse allí, que una cosa es la constancia y el compromiso ciudadano y otra la ilusión insensata.

Lo cierto es que la tenacidad de estos portuenses, cuyo número alcanza el medio centenar si incluimos a representantes políticos cuando se vislumbran elecciones cerca, va viendo sus frutos, algo que se antojaba especialmente difícil en lo relativo al centro sanitario, toda vez que la Junta lo desechó en su día por prioridad presupuestaria y sabido es lo arduo que resulta en este país el retorno a los partidas de lo que había caído de ellas.


Con más lentitud de la debida, porque en El Puerto se sigue viviendo del gran despegue infraestructural de la última década del pasado siglo e iniciales años del presente, se va consiguiendo algo.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
12 de Febrero de 2017

domingo, 29 de enero de 2017

EL EMBLEMA DE MILORD


El pub Milord cumple 40 años y lo hace con orgullo y sencillez al tiempo, que es como corresponde afrontar estas cosas cuando uno ya dispone de edad y posición. Su actual propietario, Juan Franco, sigue al frente de un negocio que compartió muchos años con Antonio Márquez y con Antonio Villar, con quienes mantiene la amistad, algo no siempre fácil en cualquier empresa, menos aún en una tan sacrificada y proclive a las horas sin cuento y a todo tipo de imprevistos como la de la hostelería.

En el Milord, una de esas firmas emblemáticas en su gremio, ganadora de un espacio en su esquina de la historia, en la confluencia de Larga con Santo Domingo, donde suele verse encendido un faro que señaliza una tierra promisoria que nunca defrauda, las horas parecen transcurrir de otro modo, con una leve solera, impregnadas de agradables reminiscencias.

Llevo 26 años como cliente. El primer día en que arribé a El Puerto para empezar mi cometido laboral en lo que entonces era Radio Minuto, dispuesto a pasar un año en la ciudad y luego ya veríamos, entré allí, enfrente como se situaba del hostal que me acogería varios meses, y desde entonces lo visito con cierta asiduidad. Me gusta acercarme cuando no tengo mucha prisa, pues adentrarse en el Milord con urgencias se me antoja algo irreverente, una desconsideración para con mi amistad con Juan, con el entorno que generan los parroquianos y con el escenario que nos envuelve, una decoración que se te acaba haciendo familiar, de una complicidad proclive a la escucha y hasta quién sabe si a sugerirte algo, a aconsejarte en la medida de lo posible.

Suele ser expresión común para demostrar que alguien nos inspira confianza decir que le compraríamos un coche usado. A Juan Franco se le podría adquirir el concesionario entero nada más entrar por la puerta. Espero que los años que le restan hasta una jubilación que se merece como pocos le premien su afán de perfeccionismo, su concepto de servicio y su amor por el lugar donde reside, confío en que el futuro le sea, como el presente, un cóctel dulce y agradecido, que es lo que le piden a la vida las personas de buena voluntad y lo que, en ley, les corresponde.


Francisco Lambea
Diario de Cádiz
29 de Enero de 2017

domingo, 15 de enero de 2017

EN EL ALBA DE OTRO AÑO


2017 comienza con varios retos para el bipartito. Se me antoja que el primero debiera ser el de ver con realismo su situación minoritaria y canalizar adecuadamente las relaciones con la oposición, de modo que los plenos no se transformen en una ruleta rusa política en la que la aprobación o rechazo de los puntos dependa de factores tan diversos como bodas, sesiones en la Carrera de San Jerónimo, adioses pendientes de suplencia o indisposiciones repentinas, de modo que el recuento duplicado de las manos alzadas deviene en thriller. PSOE e IU requieren un enlace con PP, Levantemos, Ciudadanos y el concejal no adscrito (en la práctica normalmente adscrito a los populares) Carlos Coronado.

Otro desafío consiste en cerrar ya la crisis provocada por la dimisión de Silvia Valera. El periodo transcurrido hasta que Enrique Peña se decidió a coger el acta, su decisión final de rechazarla y las noticias sobre una remodelación mayor del gobierno en unos próximos días por concretar suponen una inestabilidad perjudicial para la acción e imagen del ejecutivo.

Un tercer empeño ha de ser el de finalizar cuanto antes las grandes obras pendientes (Santa Clara, parking de Pozos Dulces y Larga). No me parece normal que se corte durante meses parte de una arteria estratégica como la calle Virgen de los Milagros con la naturalidad de quien saluda los buenos días al vecino. ¿Tan complicado resulta introducir en los pliegos de condiciones unos plazos de ejecución menores, que reduzcan los perjuicios para los residentes de la zona, los esforzados empresarios a quienes nadie compensa y los miles de vehículos conminados a un tour circunvalatorio?


PSOE e IU tienen ante sí la necesidad de transmitir con mayor determinación a la opinión pública que el gobierno gobierna, en lugar de hacerlo los funcionarios, que es lo que parece en ocasiones, la necesidad de impulsar no sólo la macropolítica sino lo que a mí me gusta denominar micropolítica, esa parte de la gestión que suele apuntarse en las agendas a pie de calle y que al cabo otorga o quita más votos de lo que pudiera parecer en función del grado de cumplimiento de los compromisos orales.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
15 de Enero de 2017