domingo, 14 de octubre de 2012

ESPAÑA Y EL MONKEY



Observando la izada de la bandera en la Plaza de las Galeras, mientras los sones del himno podían casi mezclarse con las notas emanadas de los escenarios del Monkey Week, pensaba en cómo el Día de la Fiesta Nacional suele despertar las críticas rituales de las formaciones políticas independentistas, esos partidos que carecen de empacho en pedir préstamos ventajosos al Estado tan opresor del que anhelan escindirse y que tienden a considerarse, vaya usted a saber por qué, en posesión de una gracia democrática esquiva a quienes cometen el crimen de vivir a gusto en su nacionalidad española.

A mí me parece muy respetable que un ciudadano se sienta catalán y no español, o vasco y no español, o de donde sea y no español (tan respetable como que cada cual se gaste su dinero en los productos que le salgan de los adminículos señeros de su bolsa escrotal, pues igual de excelsa que la libertad identitaria es la de consumo) pero lo que me resulta poco edificante es que esa argumentación se erija desde el victimismo, cuando determinados territorios de nuestro país tienen escasas razones históricas y presentes de queja. Igualmente, creo que la llamada a las urnas para este tipo de pronunciamientos debe efectuarse cuando antes se haya devuelto al Estado central hasta el último céntimo de euro que se le adeuda desde la noche de los tiempos.

La festividad portuense, por otra parte, me dejó varias imágenes: la del uniforme blanquísimo e impoluto de Pedro Alamillos como reservista (restando protagonismo a la propia bicolor), la ausencia de la independiente Silvia Gómez, de natural cotidiana en estas citas, la llegada del nuevo portavoz socialista, David de la Encina, que estaba donde hay que estar, en contraposición a la actitud de los tiempos de Quirós, y los sones del himno por CD para ahorro de costes bandiles.

La escena más chocante residió en que la bandera se cayese al agua del Guadalete a los pocos minutos de mostrarse en el cielo portuense, teniendo que ser izada de nuevo. Hubo quien, mientras tatareaba las canciones del Monkey, vio en aquello una metáfora de la situación del país.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
14 de Octubre de 2012