jueves, 24 de junio de 2010

MERCADO GOYESCO

Paseando por esas calles protegidas otrora por el PECH (Plan Especial del Casco Histórico), actualmente PEPRICH (Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Conjunto Histórico y su Entorno), en virtud de lo cual se demuestra que, si no urbanísticamente, al menos se avanza en el alfabeto (también las EMAS vertieron en DSP y ahora en DSH), me encontré con el "Mercado goyesco".
La loable iniciativa de apoyo al comercio tradicional no registró en este caso niveles tan plausibles de caracterización como los cosechados con la época del medievo, fracaso que acrecentaba la aparición de espontáneos (astrología china, cocina morisca, hierbas tradicionales rebeldes para con la farmaindustria) que poco tienen que ver con el pobre Francisco de Goya, obviado por uno de los tenderos (supongo que sin mala intención), apostante de Van Gogh, Modigliani y el paisajismo español de los Alcántara.
La referencia propia a Goya provenía, entre otras, de cuatro de sus cuadros, "La maja desnuda", bastante audaz para la época (el artista se había metido en la cincuentena, mala edad), "La maja vestida" (consecuencia textil de la anterior), "La carga de los mamelucos" y "Los fusilamientos del 3 de mayo", óleos ambos que reflejan cómo nuestros paisanos pagaban con su vida las locuras de Napoleón, uno de esos dementes que, de cuando en cuando, alumbra la Historia para escribirse con sangre.
No sé yo si tras esa reseña goyesca tan perdida en nuestro país (la palabreja sólo acostumbra a resucitar cuando Fran Rivera se pavonea por la Plaza de Toros de Ronda, entre flashes bandoleros) se agazapa esa hipersensibilidad constitucional que últimamente caracteriza al ejecutivo portuense, pues a la altura de la confluencia de Luna con Nevería se observaba una fotografía del meritorio cuadro de Salvador de Viniegra en el que se refleja la proclamación del texto de 1812, pero es de agradecer, en cualquier caso, aquella iniciativa que resalte lo nuestro. Sobre todo ahora que la trascendencia de aquel ordenamiento histórico ha quedado solapada por el parón en las obras de un puente.
Francisco Lambea
Diario de Cádiz
24 de Junio de 2010

viernes, 18 de junio de 2010

ENTREVISTA A ÁNGEL MENDOZA

Foto: Fito Carreto


" LA POESÍA ES UNA FORMA DE ENTENDER DETERMINADAS COSAS DE NUESTRA VIDA"


Ángel Mendoza (El Puerto, 1969) presenta a las ocho de la tarde en la Asociación de la Prensa de Cádiz "Pájaro negro" (Ediciones de la Isla de Siltolá), su cuarto libro de poemas, un trabajo que prosigue su idilio con el verso expuesto ya en "Pequeñas posesiones", "Cercanías" y "Horario de Invierno", dentro de una obra que también incluye literatura infantil ("Fiesta de Canciones") y la colección de relatos "Huellas de Elefante".
El volumen se alzó con el Premio Ecoem, galardón dotado con 6.000 euros, merced al fallo de un jurado compuesto por Julio Martínez Mesanza, Felipe Benítez Reyes, Abel Feu, Juan Bonilla y Javier Sánchez Menéndez.

-Titula el libro en referencia al color de las alas con las que, en todo caso, vuela la vida, y dice que ésta nunca durará "lo que duran los sueños". Nos situamos ante su creación más pesimista.

-Sí, es cierto. Este volumen parte de una dura experiencia: la pérdida de la memoria que sufre mi padre. Para mí la poesía tiene mucho de forma de entender determinadas cosas de la vida y, en este caso, el ver cerca su final me lleva a emplear la palabra como arma defensiva. Así fue como, inmerso en las terribles noches de hospital, empecé a escribir poemas un poco oscuros. El pájaro negro es la metáfora de la muerte. Acabo de cumplir 40 años, una edad en la que compruebas que hay cosas que terminan. Estas circunstancias te ayudan a valorar nuestra existencia y también a relativizarlo todo.

-El primer poema, "Conciencia", resulta esclarecedor sobre el devenir de este trabajo. Al contrario que el perro, la ola o la nube, sabemos de nuestra finitud.

-Cuando, en mi condición de profesor, les explico a los niños la diferencia entre los seres inertes y los vivos les digo que, de entre éstos, el hombre es el único consciente de que algún día perecerá, lo cual le hace desgraciado.

-¿La vida es como montar en bicicleta, se intenta "aprender la imposible lección del equilibrio"?

-En la composición "El equilibrio" sobrepongo dos planos temporales: una bicicleta que poseyó mi padre y otra que tuve de niño. Vivimos en una sociedad que se desorienta con frecuencia. La crisis económica que padecemos va a consttiuir una lección social pues nos apercibimos de nuestra vulnerabilidad y pobreza mental. Ojalá la coyuntura financiera que sufrimos sirva para que despunten personas con iniciativas descabelladamente necesarias.

-En torno al cierre de "Recuerdos de la casa del viejo poeta": el único poema...¿es una canción imposible?

-El único poema constituye una aspiración. La composición a la que se refiere supone un homenaje a José Luis Tejada, un docente afectuoso, de paciencia infinita. Para este tipo de vocaciones resulta importante la presencia de maestros de esa estatura moral. Personalmente me siento contento con lo que he hecho hasta ahora, pese a que, con el tiempo, las relecturas te dicen que unas creaciones te gustan más que otras. Ser muy exigente con lo que uno publica te permite mostrar algo más maduro, aunque pierdes la posibilidad de editar lo que tal vez para otras personas sería interesante.

-En su producción hay cuatro libros de poesía o una colección de relatos. A los novelistas nunca les preguntan cuándo pergeñarán versos pero a los vates les inquieren mil veces sobre el momento en que emprenderán una extensa composición narrativa.

-(Sonríe). La poesía es el género en el que yo creo que digo lo que tengo que decir, el género en el que me siento como en mi casa, de modo que, cuando abordo uno distinto, es como si residiera en el hogar de otra gente. Quizá algún día escriba una novela, labor que requiere una disciplina de la que ahora carezco. Lo cierto es que la poesía, ese "habla memorable", en definición de Auden, es la que nos busca a nosotros, más que nosotros a ella.

-Presenta el libro en Cádiz, pero no lo ha hecho aún en El Puerto de Santa María, su ciudad natal y lugar de residencia.

-Creo que El Puerto padece una cierta mediocridad cultural, quizá fruto de ese derrotismo que parece consustancial al portuense.

-Una pregunta adaptada a los tiempos: el "e-book" ¿es buena música para el compás de la poesía?

-Cualquier formato puede ser bueno para la lírica, pero creo más en el libro como soporte y quiero que no se pierda lo que convencionalmente consideramos poesía. En dicho capítulo, me gustaría felicitar a Abel Feu por la imagen de este libro y al editor, Javier Sánchez, por lanzarse a un proyecto que me parece insensato en la buena acepción del término. Publicar poesía hoy sin apoyo institucional supone un mérito digno de mención: ojalá no se desapasione nunca. Tampoco quiero olvidar a Juan José Téllez, mi presentador de hoy, un gran periodista, destacado poeta y, por encima de todo, excelente persona, un loco necesario, generoso con todo el mundo. Por otra parte, la composición del jurado que me otorgó el premio me ilusiona mucho: a él pertenece Felipe Benítez Reyes, que presentara mi primer libro, Pequeñas posesiones, hace ya diez años.

-¿Cómo será su próximo volumen?

-Cuando publico un libro pienso inmediatamente que ya no tengo nada que redactar, pero supongo que seguiré escribiendo poemas. La verdad es que me gustaría reunir mis diez años de versos. De hecho, ando estos días ordenando el material para dar a luz una selección.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
18 de Junio de 2010

jueves, 10 de junio de 2010

REFUGIO PLAYERO

El inicio oficial de la temporada de playas, naciente Junio, parece una de las escasas noticias positivas que los portuenses disfrutan en estos tiempos, caracterizados por una incertidumbre económica cuya magnitud comenzó animando a las cajas de ahorro al establecimiento de monárquicas bodas de interés para acabar desembocándolas en el ácrata frenesí de la cama redonda (al igual que los intelectuales hablan de amor libre, cuando en realidad quieren decir sexo libre, los economistas optan por el sintagma "fusión fría", una cosa así como amigo con derechos).
En esta época, definida, al parecer, por la globalización (forma elegante de sintetizar el "mal de muchos, consuelo de tontos") no es extraño que triunfe el litoral, globalización de luz y cuerpos. Allí se dirige la colectividad, harta de sustos (Grecia, Hungría, ¿quién será el próximo?), inquieta por la avidez recortadora de los ministros de economía de la eurozona, por las consuetudinarias guerras de cifras de las huelgas, permanentes laboratorios de ensayo de algo.
A la arena, a las olas, se encamina la evasión. Puede que no haya acuerdo para la reforma laboral, que suba el recibo eléctrico dejando atrás el IPC, que el mejor combinado español de fútbol de la historia nos decepcione un cuatrienio más (otro gol fantasma, otro codazo asesino, otro linier despistado metaforizando en negro un nuevo mundial de nuestra vida), puede que la ralentización del segundo puente de la bahía preludie la eternización onírica del contacto con Valdelagrana, puede ocurrir, sí, todo eso, pero nunca nos faltará el consuelo del sol ensañándose en la espalda, de las espumas difuminándose en los costillares, líricas en un poema de quince kilómetros salados, inmunes a todo cataclismo bursátil.
Si el euro se muestra, finalmente, vulnerable, un artificio financiero que llegó a hacernos creer a los españoles que alcanzábamos el rango de potencia europea, la costa seguirá mostrándonos sicológico abrigo.
Al igual que a Humphrey Bogart y a Ingrid Bergman siempre les quedará París, a los portuenses siempre nos quedará la playa.

miércoles, 9 de junio de 2010

FERIA DEL LIBRO DE MADRID 2010 (CASETA DE SIAL EDICIONES, 5 DE JUNIO)

Cartel oficial de la convocatoria


Logotipo de SIAL Ediciones


La caseta contó con una gran afluencia de público



Con Basilio Rodríguez Cañada, director de SIAL Ediciones, en la caseta de la editorial, con un ejemplar de "Meditación de tu nombre"

En la caseta de SIAL Ediciones, la número 198 de la Feria