domingo, 14 de enero de 2018

UN EJEMPLO DE AMOR


El pleno ordinario del mes ha aprobado por unanimidad iniciar un expediente para otorgar un reconocimiento municipal a la congregación de las Hermanitas de los Pobres que, tras 122 años de presencia en El Puerto, deja próximamente la ciudad. La congregación, fundada por Juana Jugan en el siglo XIX, ha señalado que la falta de vocaciones religiosas y la avanzada edad de muchas de las monjas les impiden seguir con la labor que desarrollaban en su centro de Las Banderas, un trabajo en el que han recibido la plausible ayuda de quienes donaban dinero, comida u otros elementos.

Nunca se podrá glosar lo suficiente la dedicación de personas como estas Hermanitas, que, desde su entrega cristiana, han ofrendado lo más valioso que tienen, su vida, al servicio de los demás, de forma anónima y desinteresada. Constituyen todo un ejemplo de amor, que, en estos tiempos tan marcados por el individualismo y la multitud de variantes que adopta la, en definitiva, ausencia de compromiso, adquiere aún mayor mérito.

La moción aprobada a propuesta del PP señala certeramente que las Hermanitas han dejado “una huella social imborrable”. Miles de ancianos han podido gozar de sus atenciones y pasar sus últimos días en este mundo encontrando el consuelo y la esperanza, si así lo han estimado, en la fe y atendidos, en cualquier caso, con cariño, que es un cuidado paliativo del ánimo sobre el que nuestra sociedad no siempre habla lo debido y que, me temo, con los códigos de valores imperantes cada vez se echará más en falta.


El asilo de Las Banderas quedará en manos privadas, que seguirán con la gestión del establecimiento, pero con la marcha de las Hermanitas de los Pobres nuestra ciudad pierde: las localidades no se miden sólo por su número de residentes, término municipal, dotaciones infraestructurales, características climáticas o estadísticas financieras de todo tipo, con ser datos muy importantes, sino también por la magnitud del corazón de quienes las habitan y El Puerto de Santa María se va a quedar sin unas vecinas excelsas que merecen el más sonoro de nuestros aplausos y la más sentida de nuestras gratitudes.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
14 de Enero de 2018

domingo, 31 de diciembre de 2017

PALABRAS DE FIN DE AÑO


Procuro no caer en los tópicos, o no caer demasiado, pero resulta difícil abstraerse a la tentación de ingeniar unas palabras de fin de año si tu columna coincide con un 31 de Diciembre.

En el ámbito individual voy a desear felicidad en 2018 a las personas de justa voluntad (que son la mayoría, pero tampoco todas), en medida directamente proporcional a sus merecimientos, siempre vinculados al tamaño de su corazón. Que no pasen desdichas de salud ni económicas y que, desde ese doble privilegio, se comporten con la mayor solidaridad posible.

Por lo que respecta a El Puerto nos esperan doce meses que, políticamente, mantendrán grandes rasgos de este 2017 que se nos va, de modo que se avanzará a un ritmo inferior al necesario bajo la batuta de un gobierno en minoría que se queja, con razón, del obstruccionismo opositor, eludiendo, eso sí, admitir que los dos partidos que forman el ejecutivo, PSOE e IU, actuarían, en situación inversa, exactamente igual que quienes ahora critican. El equipo de gobierno tiene ante sí un panorama que se complicará en el segundo semestre, conforme se aproximen las municipales de 2019, dificultando los consensos.

En lo que atañe a nuestro país, lo principal es avanzar en la justicia social, algo para lo que se alza básica la mejora de los índices macroeconómicos y la extensión de sus benéficos efectos a quienes más lo necesitan. Después, toca dar pasos claros, sin complejos, en la resolución del problema catalán, un conflicto alimentado por ese estúpido cortoplacismo que populares y socialistas manifiestan cuando se hacen con el gobierno central, en virtud del cual han preferido el apoyo presupuestario de un nacionalismo potencialmente sedicioso al de una sigla constitucionalista. Deseo a quienes ingenuamente creen que la tensión en Cataluña “es un asunto del PP” que se aperciban de que también lo es de ellos, aunque sólo sea, ya que tanta indiferencia les suscitan himnos, banderas y fronteras, por la estima que profesan a su bolsillo.


Sean, lectores, en definitiva, buenos, en el sentido machadiano que impide ser al mismo tiempo tonto: se trata de una forma consecuente de caminar por este mundo. 

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
31 de Diciembre de 2017  

domingo, 17 de diciembre de 2017

EL ASALTO DE LA NOSTALGIA


Frisándose el medio siglo, la nostalgia asalta en cualquier momento. La causa reside ahora en la presencia en la ciudad de la cantante Betty Missiego, que el pasado viernes, en compañía del grupo Soncalson, actuaba en el pub Milwakee, en el marco del 20 aniversario de este local, que viene celebrando la efeméride con elogiable brillantez.

Missiego se hizo muy popular en la década de los 70 y 80 del pasado siglo (cómo te echa años encima la última parte de la referencia temporal, no digamos ya si a la centuria se le añade el número XX). En su permanencia en el imaginario colectivo tiene mucho que ver su calidad de representante de España en el Festival de Eurovisión de 1979, donde defendió el tema “Su canción”. Fue segunda, después del país organizador, Israel, que presentaba una hermosa pieza, “Aleluya”.

Eurovisión constituía, por aquel entonces, una cita televisiva anual obligada, a la que acudíamos con gran interés, siguiendo las puntuaciones llenos de inquietud. Después, a uno le van distrayendo la atención distintas cosas y acaba espantado por la transmisión del certamen, marcada por unos zoom frenéticos ante los que palidecería Valerio Lazarov, movimientos espasmódicos de cámara de dron hiperactivo que te llevan a dudar de si visionas un certamen musical o en realidad te has encabalgado en la montaña rusa de un parque de atracciones.

Missiego, que, según leo en este periódico, nació en Lima (Perú) en 1938 y se nacionalizó española en 1972 (se comprende que carece de esos problemas de identidad que aquejan a algunos de quienes vinieron a la luz en nuestro país) continúa una carrera artística seria, lejana a la artificialidad mediática en la que se apoyan otros intérpretes.


Le deseo lo mejor y le aplaudo su elegancia natural, apoyada en una voz que añade sugerencia propia a las palabras que pronuncia, palabras que surgen de su garganta como acariciadas por ella, gozosamente presas de los matices que imprime. Betty Missiego nos deleita con su maestría y forma parte, con todo derecho, de la memoria de quienes nos acercamos a la cara B de nuestra trayectoria vital.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
17 de Diciembre de 2017

domingo, 3 de diciembre de 2017

PRESUNCIÓN HIGIÉNICA


El Puerto cuenta con un nuevo contrato de Limpieza Viaria y Recogida de Residuos, en esta ocasión por cuatro años. Cada vez que se firma un documento de este tipo parece abrirse una esperanza más basada en el deseo que en razones fundadas, en un sentimiento similar al que se tiene ante las uvas en Nochevieja, cuando uno prefiere no pensar en el porcentaje de fantasía y raciocinio que alberga la hipotética consecución de sus proyectos.

Son ya muchos años con la misma empresa, FCC, todo un clásico, y la opinión general es que la localidad debería presentar mejor estado de revista, aunque toda entidad jurídica del ramo tiene el derecho a la presunción de mejora higiénica, que es su especificidad sobre la de inocencia tradicional. Ahora el alcalde asegura que la concesionaria ofrecerá nuevas prestaciones, pese a que el contrato permite ahorrar, según también información municipal, medio millón de euros anuales.

Desde el ejecutivo se subraya que prosperan las condiciones laborales de la plantilla, que asciende a 300 trabajadores, una cifra muy importante, al incluirse la cláusula de subrogación, y una cierta recuperación salarial, pues las nóminas se redujeron en 2011 para evitar despidos, aspectos todos del agrado de la ciudadanía, que espera su consecuente repercusión en el adecentamiento de calles y avenidas. Los vehículos van a ser eléctricos y de gas, modernísimos y no contaminantes (ni en humos ni en decibelios), calificados como vanguardia de Andalucía, por lo que es de esperar que la pulcritud se ubique, proporcionalmente, en dicho grado evolutivo. 


Una de las solicitudes que yo haría, pues no he observado referencia alguna al respecto, es la de proceder al progresivo soterramiento de los contenedores, al menos en el casco histórico y en las zonas de mayor densidad demográfica. Parece que a este propósito, para mí prioritario, se le concede una trascendencia menor, apostándose por la simple sustitución de elementos. La realidad es tozuda y, por más que intentes animar la óptica, nada hay menos glamuroso que el contenedor susodicho, percepción cuya negatividad aumenta en enclaves turísticos. 

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
3 de Diciembre de 2017

domingo, 19 de noviembre de 2017

LA IZQUIERDA Y LOS PACTOS


Uno de los problemas con los que suele encontrarse la izquierda en nuestro país es su dificultad para alcanzar pactos y, rubricados estos, los escollos que atraviesa para mantenerlos.

Aquí, en El Puerto, el tripartito se rubricó pronto, pues sus integrantes (PSOE, Levantemos e IU) necesitaban hacerlo para que no lograra la alcaldía la lista más votada, la del PP. El odio (si queremos dejarlo más políticamente correcto, la aversión) es un sentimiento que sirvió para una primera fase, la de obtener el poder, pero que viene resultando insuficiente para el ensamblaje posterior de una gestión que se extienda más allá de la simple referencia de haber imposibilitado un ejecutivo de derechas.

El alcalde, David de la Encina, echó a Levantemos cuando el acuerdo no había alcanzado el año por las trabas que los ediles de esta formación presentaban al parking de Pozos Dulces (aunque hay que suponer que obstaculizaron también otras gestiones que no trascendieron). Fue el capítulo inicial de esa contrariedad a que me refería en el inicio del escrito. Creo que el alcalde se precipitó y que los concejales de Levantemos pudieron, por su lado, poner las cosas más fáciles (de tanto jugar de farol en las partidas plenarias la expulsión les ha abocado a mostrar cara de póker).

Las quejas que IU manifiesta sobre el devenir de un ejecutivo ya en minoría suponen la segunda parte de las hostilidades. Cada vez que se difunden informaciones sobre las discrepancias de los socios de gobierno pierden votos los dos. Hasta el Foro Social, cual buena madre preocupada por el descarriamiento de los hijos, ha llamado a una reconciliación que evite, piensa la entidad, nada sospechosa de conservadurismo, “que no volvamos a contar con un gobierno progresista y social durante muchos años en El Puerto”.


Y es que la cuestión estriba en si David de la Encina, tras Moresco y Candón, acaba como el tercer alcalde al que desaloja el Plan de Ajuste, dejando un escenario despejado para los populares en una ciudad cuyo electorado les es sociológicamente favorable y que, tras la experiencia, no distraería sus fuerzas en abstencionismos suicidas ni experimentos farmacéuticos.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
19 de Noviembre de 2017 

domingo, 5 de noviembre de 2017

LA ÚLTIMA NEURONA


Estos compases iniciales de Noviembre, siempre trémulos, ultimo el poemario en homenaje a mi madre. O eso supongo, pues he creído haberle dado término ya alguna vez y me adentro de nuevo en él, surcando caminos que la tristeza angosta, pisando la tierra esquiva de la melancolía.

He tardado más de dos años y medio en decidirme a redactar esta columna: desconocía cómo hacerlo de modo que la honrara en toda su dimensión. Sigo sin saberlo pero he asumido que nunca se me antojará suficiente lo que le escriba, que nunca rozará, siquiera, su excelencia, por lo que entiendo pertinente dejar ahora el humilde testimonio de estas palabras.

Yo a mi madre, al igual que a mi padre, no les recuerdo nunca porque para recordar es necesario haber olvidado previamente y en mí laten con un impulso simultáneo al de mi consciencia.   

Al igual que sucedió con la desaparición de mi padre, la muerte de mi madre inauguró otra parte en mi vida, un tiempo signado por el hecho de ser siempre menos dichoso que el precedente, cuando ella estaba y la solidez de esa certeza parecía tan natural como la sucesión de los días y las noches o la inercia con que los años se enlazaban en el calendario. Aquel fatídico 9 de marzo de 2015 marcó la referencia cronológica de mi existir: antes, después. No desearía ella, desde luego, esta singularidad, pero así son las cosas y así es justo que se sientan. Su ausencia se erige como una herida que no espera en este mundo el consuelo de la cicatriz, pues la sangre ni crea una frontera para sí misma ni pretende coagularse sobre su propia memoria.

Cuando tiendo la vista al horizonte mis ojos acaban buscándola, multiplicándose. Peregrinos por el cielo se me llenan de preguntas. Convencido estoy de que, si llega a atacarme la enfermedad del alzheimer, ese aliado de la nieve oscura del olvido, habría una neurona, al menos una, que resistirá al mal: en esa postrera conexión terrena palpitaría la imagen de mi madre. Allí se mantendría hasta enlazar con la realidad celestial, más firme en cuanto infinita, en cuanto el presente sea el único tiempo posible, mágico e invulnerable.


Francisco Lambea
Diario de Cádiz
5 de Noviembre de 2017

domingo, 22 de octubre de 2017

DIMENSIONES DE LA LLUVIA


No soy una persona dada a hablar de la meteorología: con las excepciones que se produzcan, me parece que se limita a calor en el verano y frío en el invierno y me sorprende la persistencia con la que protagoniza numerosas conversaciones cuando hay otros temas más atractivos y variables para el diálogo. Pero reconozco que esta semana sí estaba pendiente de la llegada de la lluvia. Hacía mucho que no se la distinguía y cayó al fin, como saludando al miércoles recién nacido, mientras la ciudad se aprestaba al descanso, para ir después ensañándose en su fluir.

La lluvia suele invocar la infancia, acercarnos a cierta comunión con la tierra, recordarnos que somos parte de la naturaleza y que, nos guste o no, nos sometemos a ella, a veces incluso terriblemente. El agua siempre reviste algo de purificador y prístino y, según las circunstancias, hasta llega a resultarnos grata, inspirarnos la felicidad de contactar con la entrega que las nubes hacen de su misterio.

En una perspectiva menos lírica, lo cierto es que la derivación en diluvio reveló de nuevo los problemas que El Puerto acostumbra a padecer en dichos lances. También el debate se mantiene: ¿en qué medida la actuación pública posee la capacidad de desempeñarse más eficazmente ante estas situaciones y en cuál nos encontramos frente a imponderables contra los que poco consigue hacerse? De nuevo el estado de las alcantarillas ha centrado parte de la controversia.


Creo que en lo ocurrido el pasado miércoles nos hayamos con que, de un lado, sí es posible hacer más y con que, de otro, hay fenómenos naturales cuya fuerza se sobrepone a la previsión, pero hay un aspecto en el que la responsabilidad se dilucida con más claridad: la diligencia posterior a las precipitaciones. Medio Ambiente ha puesto en marcha un dispositivo especial de limpieza que elimine restos de arena y fango en calles del centro como Larga, Misericordia o Ganado. La medida llegaba tras las quejas de los comerciantes, quienes, escoba y fregona en ristre, lamentaban una presunta dejación municipal de funciones, lo que invita a pensar que la intervención debió ser más pronta.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
22 de Octubre de 2017